... y opiniones "no demasiado halagadoras" hacia nuestra especie.
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... alguien pidió la palabra... como miembro de la delegación de Acuario, astrozoólogo de profesión... como partidario de la escuela del profesor Hagranaps consideraba inexacta la clasificación de Grammpluss y Gzeems. La enseñanza de la cual era adepto distinguía una especie aparte, la de los Degeneratores, que contenía a los Perjales, Subjales, Cuerpellizcos y Moriamantes; creía también que la definición «Monstroteratus», aplicada al hombre era falsa. Según él, era más correcto emplear la nomenclatura de la escuela acuariana, que se servía consecuentemente del término Bichomonstro (Artefactum Abhorrens) ...
«... el hecho de arrogarse el derecho a la definición de hombre sapiente cuando se es, tan sólo, Cadaverófilo Furioso. Al fin y al cabo, es una debilidad, comprensible si no perdonable, dictada por el amor propio. ¡No estriba en esto el problema...!
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—¡Ni siquiera puede culparse a nadie por ser carnívoro, si esta tara resulta del transcurso de la evolución natural! Sin embargo, las diferencias que separan al llamado hombre de sus parientes animales, son casi inexistentes. Igual que un individuo más ALTO no puede tener pretensión al derecho de devorar a los más BAJOS, así un ser provisto de una mente un poco SUPERIOR, no puede asesinar ni devorar a los de intelecto INFERIOR. Y, aun admitiendo que esté forzado a hacerlo... a causa de una trágica tara hereditaria, debe absorber a sus víctimas cubiertas de sangre despavorido y avergonzado, a escondidas, en los rincones más oscuros de sus cavernas, torturado por los remordimientos de conciencia, por el desespero y la esperanza de poder liberarse un día del peso de aquellos asesinatos... ¡Desgraciadamente, no procede así el Ignomen Furibundeo! Profana los despojos mortales troceándolos y ahogándolos en líquidos, juega con ellos, para devorarlos luego en lugares públicos, entre las risas de las hembras medio desnudas de su especie, aumentando así su placer de comer difuntos. ¡Y ni siquiera se le pasa por la semilíquida cabeza la necesidad de cambiar este estado de cosas que clama a toda la Galaxia por el castigo! Al contrario, se inventó unas justificaciones superiores que, situadas entre su estómago, esa cripta funeraria de innumerables víctimas... le permiten asesinar con la frente alta... Entre sus antepasados, uno parecía presagiar ciertas esperanzas. Era la especie Homo neardenthalensis... tenía mayor capacidad craneana... y, por tanto, era mayor su cerebro, o sea, su razón. Buscador de setas, propenso a la meditación, amante de las artes, manso, flemático, hubiera merecido sin duda que hoy se estudiara en esta Alta Organización su admisión como miembro. Desafortunadamente, no existe entre los vivos. ¿... cuál fue la suerte del hombre de Neardenthal...?... fue aniquilado hasta el último vestigio, borrado de la superficie de la Tierra, por el llamado Homo sapiens. Pero no bastó con el horrendo fratricidio: los sabios terrestres procedieron a calumniar a su víctima, atribuyéndose a sí mismos, y no a ella, la mayor capacidad, la razón superior…»>
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FICCIÓN, ficción es sin duda, pero, (al menos) a veces no exenta de cruda realidad.


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