domingo, 10 de mayo de 2026

Clasificación del "Homo sapines" según mentes (MUCHO MÁS) sapientes.

... y opiniones "no demasiado halagadoras" hacia nuestra especie.

Así nos lo cuenta Stanislaw Lem (en boca de Ijon Tichy) en su "Diario de las estrellas" (Viaje OCTAVO).
https://i0.wp.com/elcuadernodigital.com/wp-content/uploads/2021/11/stlem.jpeg?resize=1200%2C580&ssl=1

NO, no quedamos muy "bien parados"😵😫😬:

<—«De acuerdo con la sistemática establecida, las formas anormales que aparecen en nuestra Galaxia constituyen el tipo de Aberrantia (Viciosos), que se dividen en los subtipos de Debilitales (Cretinoides) y Antisapientinales (Contrasentidios). A este último subtipo pertenecen los grupos de Canaliaceas (Ladronoides) y Necroludentia (Cadaverófilos). Entre los Cadaverófilos distinguimos a su vez el orden de Patricidiaceae (Padromatones), Matriphagideae (Madrotragones) y Lasciviaceae (Repugnoides alias Lubricones). Clasificamos a los Repugnoides, formas degeneradas al extremo, dividiéndoles en Cretinae (Imbecilicales, p. ej. Cadaverium Mordans Mordemuertos Idióteo), y Horrosrissimae (Hocimonstros, cuyo representante clásico es el Mentecatius Firme, Idiontus Erectus Gzeemsi). Algunos de los Hocimonstros crean sus propias seudoculturas; aquí pertenecen tales especies como el Anophilus Belligerans, Traserófilo Agresivo, que se da a sí mismo el nombre de Genius Pulcherrimus Mundanus, o como aquel extraño, calvo en todo el cuerpo, ejemplar descubierto por Grammpluss en el rincón más oscuro de nuestra Galaxia, Monstroteratum Furiosum (Ignomen Furibundeo), que escogió para sí mismo el nombre de Homo Sapiens».
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... alguien pidió la palabra... como miembro de la delegación de Acuario, astrozoólogo de profesión... como partidario de la escuela del profesor Hagranaps consideraba inexacta la clasificación de Grammpluss y Gzeems. La enseñanza de la cual era adepto distinguía una especie aparte, la de los Degeneratores, que contenía a los Perjales, Subjales, Cuerpellizcos y Moriamantes; creía también que la definición «Monstroteratus», aplicada al hombre era falsa. Según él, era más correcto emplear la nomenclatura de la escuela acuariana, que se servía consecuentemente del término Bichomonstro (Artefactum Abhorrens) ...
«... el hecho de arrogarse el derecho a la definición de hombre sapiente cuando se es, tan sólo, Cadaverófilo Furioso. Al fin y al cabo, es una debilidad, comprensible si no perdonable, dictada por el amor propio. ¡No estriba en esto el problema...!
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—¡Ni siquiera puede culparse a nadie por ser carnívoro, si esta tara resulta del transcurso de la evolución natural! Sin embargo, las diferencias que separan al llamado hombre de sus parientes animales, son casi inexistentes. Igual que un individuo más ALTO no puede tener pretensión al derecho de devorar a los más BAJOS, así un ser provisto de una mente un poco SUPERIOR, no puede asesinar ni devorar a los de intelecto INFERIOR. Y, aun admitiendo que esté forzado a hacerlo... a causa de una trágica tara hereditaria, debe absorber a sus víctimas cubiertas de sangre despavorido y avergonzado, a escondidas, en los rincones más oscuros de sus cavernas, torturado por los remordimientos de conciencia, por el desespero y la esperanza de poder liberarse un día del peso de aquellos asesinatos... ¡Desgraciadamente, no procede así el Ignomen Furibundeo! Profana los despojos mortales troceándolos y ahogándolos en líquidos, juega con ellos, para devorarlos luego en lugares públicos, entre las risas de las hembras medio desnudas de su especie, aumentando así su placer de comer difuntos. ¡Y ni siquiera se le pasa por la semilíquida cabeza la necesidad de cambiar este estado de cosas que clama a toda la Galaxia por el castigo! Al contrario, se inventó unas justificaciones superiores que, situadas entre su estómago, esa cripta funeraria de innumerables víctimas... le permiten asesinar con la frente alta... Entre sus antepasados, uno parecía presagiar ciertas esperanzas. Era la especie Homo neardenthalensis... tenía mayor capacidad craneana... y, por tanto, era mayor su cerebro, o sea, su razón. Buscador de setas, propenso a la meditación, amante de las artes, manso, flemático, hubiera merecido sin duda que hoy se estudiara en esta Alta Organización su admisión como miembro. Desafortunadamente, no existe entre los vivos. ¿... cuál fue la suerte del hombre de Neardenthal...?... fue aniquilado hasta el último vestigio, borrado de la superficie de la Tierra, por el llamado Homo sapiens. Pero no bastó con el horrendo fratricidio: los sabios terrestres procedieron a calumniar a su víctima, atribuyéndose a sí mismos, y no a ella, la mayor capacidad, la razón superior…»> 
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f2/Sapiens_neanderthal_comparison.jpg


FICCIÓN, ficción es sin duda, pero, (al menos) a veces no exenta de cruda realidad.


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